La gran ópera coral de Mozart: “Idomeneo, rey de Creta”

Nuevo, apasionante, diferente; Wolfgang Amadeus Mozart rompe con las reglas


 

“Idomeneo”

Teatro Comunale di Bologna 2010 Fotografía: Rocco Casaluci
1781
Múnich
“Idomeneo”

“Idomeneo”

Teatro Comunale di Bologna 2010 Fotografía: Rocco Casaluci

En 1780 Mozart por fin recibe un encargo nuevo, esta vez de Múnich: Wolfgang Amadeus Mozart debía componer una ópera seria para el carnaval de Múnich, la historia del rey de Creta: “Idomeneo”. Para ello, su patrón, el arzobispo real Colloredo, le concede seis semanas de vacaciones. Después de tres días de viaje en carruajes postales, Mozart llega a Múnich.
Allí se encontró con las mejores condiciones para que la representación fuera exitosa. Le pusieron a su disposición tanto la orquesta que él tanto apreciaba como también la compañía de cantantes del príncipe palatino Karl Theodor von der Pfalz que acababa de cambiar su residencia de Mannheim a Múnich. Ambas, la compañía de cantantes y la orquesta, gozaban por aquel entonces de una fama reconocida. Mozart ya había trabajado anteriormente con éxito con el intendente de teatro de Múnich Joseph Graf Seeau en la puesta en escena de “La falsa jardinera”. El libreto se basaba en la tragedia francesa “Idomeneo” de Antoine Danchet y fue adaptado y arreglado al idioma italiano para la ópera coral de Mozart por el capellán de la corte de Salzburgo Giambattista Varesco.

Wolfgang Amadeus Mozart intervino considerablemente en la forma del libreto. Quería romper con las antiguas reglas, crear algo completamente nuevo y apasionante.

Cuando las personas se juntan con los dioses…

“Idomeneo” está basado en un tema de la antigüedad y cuenta la historia del rey de Creta Idomeneo. Durante el regreso a su país de la guerra de Troya, su barco estuvo a punto de hundirse. Para sobrevivir le juró a Poseidón, dios del mar, que si le salvaba él sacrificaría en su honor a la primera persona que viera.

Su hijo Idamantes está comprometido con Ilia, una prisionera de guerra troyana, y quiere casarse con ella. Pero Electra, hija de Agamenón, desea también al príncipe. Cuando Idamantes se entera de las dificultades de la flota de su padre, piensa que Idomeneo había muerto.

Muy triste Idamantes se va a la playa cuando de repente el barco de su padre atraca. Se alegra muchísimo de volver a ver a su padre, al que había dado por muerto. Pero Idomeneo está horrorizado porque su propio hijo había sido la primera persona que encontró después de su salvación.

¿Se puede engañar a los dioses?

Idomeneo quiere salvar a toda costa la vida de su hijo. Así que lo manda fuera del país acompañado de Electra, en dirección a su tierra natal. Pero Poseidón no se deja engañar y con una tormenta monstruosa destruye la flota de Idamantes y encarnado de monstruo marino exige su vida.

Antes de que Idamantes fuera a luchar con el monstruo, Ilia y él se declaran su amor. Ante la amenaza, Idomeneo tiene que confesarle a su pueblo la víctima que exige el monstruo en realidad: su hijo.

De esta forma se prepara el sacrificio en el templo de Poseidón.
El mismo Idomeneo tendrá que matar a su hijo. Ilia, completamente desesperada, se interpone entre los dos. Entonces la voz del oráculo anuncia que Idamante podría seguir viviendo si Idomeneo abdica en él y hace reina a Ilia.

La ópera de Mozart está sobrada de recitados, arrebatos pasionales y de escenas corales y de ballet 

“Idomeneo” es una tragedia lírica y es considerada como una gran ópera coral de Mozart. Aunque está escrita en la tradición barroca de la ópera seria, Mozart le confirió tendencias y formas que eran completamente nuevas de una forma magistral. Interviene considerablemente en el ámbito dramatúrgico, acorta el libreto en lo referente al efecto, aumenta la intriga gracias a las entradas más fuertes de instrumentalistas y complementariamente escribe una preciosa música para ballet.

El estreno de “Idomeneo, rey de Creta” se llevó a cabo en el Teatro Residencial de Múnich obteniendo un gran éxito. Mozart y su padre permanecieron en Múnich tres meses en lugar de las seis semanas que les había concedido Colloredo y disfrutaron de los carnavales. Nada le animaba a volver a Salzburgo….