un reto que le desbordó

“Tiene que funcionar o fracasar” Leopold Mozart quiso realizar esta obra a la fuerza

“La falsa ingenua”: Giacinta, Ninetta, Fracasso y Simone

Theater an der Wien, Viena 2007 Fotografía: Armin Bardel / Theater an der Wien, Viena
1768
Salzburgo
La finta semplice: Giacinta, Rosina, Ninetta, Fracasso, Don Polidoro y Simone

La finta semplice: Giacinta, Rosina, Ninetta, Fracasso, Don Polidoro y Simone

Theater an der Wien, Viena 2007 Fotografía: Armin Bardel / Theater an der Wien, Viena

En 1768 Wolfgang Amadeus Mozart tenía 12 años. Era un niño prodigio, de eso no había ninguna duda. Pero en ningún caso el único compositor en Viena. Por aquel entonces se había dado a conocer un tal Antonio Salieri que con sus 19 años tenía mucha más experiencia que Mozart. Pero el padre de Mozart quiere demostrar a la fuerza el talento de su hijo. Le permite a Wolfgang que componga por primera vez una ópera cómica italiana, sin que nadie se la hubiera encargado, solamente por deseo del emperador Joseph II. Esta ópera se tituló: “La falsa ingenua”.

Líos amorosos y más líos amorosos - el pequeño Mozart describe algo de lo que él, todavía, no entiende

Wolfgang, que todavía era un niño, estaba desbordado. Hace un gran esfuerzo pero sus figuras parecen torpes, sin gracia y alejadas de los sentimientos y de la vida. A pesar de todo, sus resultados son incuestionables. 3 actos, 26 arias y una sinfonía de introducción cuentan la historia del señor de un castillo llamado Cassandro, de su hermano Polidoro y de su hermana Jacinta que viven en un castillo rural en las cercanías de Cremona. Además intervienen el capitán Fracasso, su sargento Simone y su hermana, la baronesa Jacinta. Fracasso se enamora de Jacinta, Simone se enamora de su criada Ninetta. Don Cassandro no quiere consentir los planes de boda. Después de que fueran puestas en práctica multitud de artimañas Don Cassandro cede finalmente. El final es feliz y todo sale bien.

El estreno de “La falsa ingenua” fue pospuesto una y otra vez. Leopold Mozart esta fuera de sí y culpa a los vieneses de no apreciar ni reconocer el talento de su hijo Wolfgang. Se queja de tener que luchar contra “bestias con forma de personas”. Y como es lógico, su comportamiento no le convirtió precisamente en una persona grata en la sociedad vienesa y se ganó la fama de ser una persona molesta y renitente. Como consecuencia no recibieron más invitaciones de casas nobles. Cuando el Dr. Franz Anton Mesmer les encargó “Bastián y Bastiana” comenzaron de nuevo a tener esperanzas. Tuvieron que pasar dos años hasta que Wolfgang Amadeus Mozart compusiera otra ópera…