ópera para el carnaval de Múnich

Una historia turbulenta de amor y una animación carnavalesca muy alegre

 

“La falsa jardinera”

Teatro "Prinzregententheater", Múnich 2011 Fotografía: Academia del teatro de Bavaria/A.T. Schaefer
1775
Múnich
“La falsa jardinera”

“La falsa jardinera”

Teatro "Prinzregententheater", Múnich 2011 Fotografía: Academia del teatro de Bavaria / A.T.Schaefer

En 1774  Mozart, que por aquel entonces tenía 18 años, por fin recibe un encargo de composición: Debe escribir un “drama” para el príncipe de Baviera. Padre e hijo se ponen en camino a Múnich, otro viaje que también era muy duro. Con un frío helado, viajaban desde una estación postal a otra. Wolfgang llega a Múnich muy resfriado y cuando se repone termina la obra que había empezado a componer en Salzburgo: “La falsa jardinera” – la jardinera por amor. Es probable que el texto fuera escrito seguramente por Guiseppe Petrosellini.

Mozart la crea como ópera bufa que contiene arias de carácter  semiserio o arias de carácter serio. Por ello es una música teatral extremadamente variada y rica en impresiones que supuso un desarrollo tremendo en comparación con la ópera de la juventud de Mozart “La falsa ingenua” que compuso a la edad de 12 años.

Líos amorosos alrededor de una marquesa disfrazada

Para estar más cerca de su amado conde, la marquesa Violante Onesti se disfraza de jardinera y busca un puesto de trabajo en la corte del podestá. Su sirviente Nardo se hace pasar por su hermano. Alrededor de estos protagonistas y de otras personas como Arminda que es la sobrina del podestá, el caballero Ramiro que es vecino del podestá y la criada Serpeta se teje un entramado y variado lío amoroso dividido en tres actos, de los que al final todos salen como parejas felizmente unidas y enamoradas.

El estreno se llevó a cabo el 13 de febrero de 1775 en Múnich y terminó con gritos de júbilo del público de “Viva Maestro” y con un éxito estrepitoso. Después de este éxito, padre e hijo, con muchas ganas de disfrutar, se sumergen en los carnavales de Múnich y permanecen  durante tres meses. Pasado este tiempo regresan a Salzburgo, con muy mala conciencia, de vuelta con su patrón Colloredo.