Luces y sombras en el escenario y en la vida de Mozart

“La flauta mágica” de Mozart ¡No solamente mágica!


“La flauta mágica”

Theater an der Wien, Viena 2006 Fotografía: Museo del teatro austriaco, Viena / Barbara Palffy
1791
Salzburgo
“La flauta mágica”

“La flauta mágica”

Theater an der Wien, Viena 2006 Fotografía: Museo del teatro austriaco, Viena / Barbara Palffy

Mozart no vive tiempos fáciles. Los constantes problemas económicos, tristeza por el mal estado de salud de su esposa Constanze y la falta de reconocimiento le hacen decaer física y anímicamente. Por entonces, Mozart, a falta de encargos oficiales, componía frecuentemente para amigos y conocidos que le pagaban muy poco o nada. La situación se hacía cada día más desesperanzadora. En ese momento apareció su viejo amigo, el actor y poeta Emanuel Schikaneder. Él estaba buscando una nueva pieza y sabía perfectamente lo que el público quiere: ¡una pieza encantadora de moda en Viena!

Los dos se ponen manos a la obra: Schikaneder escribe el libreto y Mozart compone. Con “La flauta mágica” se creó una de las óperas más conocidas y, hasta hoy, más representadas del mundo. Todavía hoy en día el público se deja embaucar por este mundo místico y maravilloso en el que el humor es una constante ¡típico de Mozart!

¡Papapapapapageno!

Pamina, la hija de la reina de la noche, fue secuestrada por el príncipe Sarastro, el administrador del rey del sol. El bello príncipe Tamino debe de liberarla. Pero no será una tarea fácil. Una serpiente gigante le persigue y él se desmaya. Cuando recobra la conciencia ve que la serpiente está muerta y aparece el cazador de pájaros Papageno. Tamino supone que Papageno ha matado a la serpiente y este no lo niega. Tres damas le hacen entrega a Tamino de una imagen de Pamina, él al verla se enamora en el acto de ella y le jura a la reina de la noche que la liberará del reino de Sarastro. Papageno deberá acompañarle. Los dos reciben una flauta que amansa a los animales salvajes y también un carrillón para protegerse y se ponen en camino hacia el castillo de Sarastro.

Sarastro aclara que él ha secuestrado a Pamina solamente para protegerla de la que considera malvada reina de la noche. Tamino y Pamina están destinados el uno para el otro. Sarastro quiere que Tamino sea ordenado como sacerdote del templo de la sabiduría, pero antes de eso tendrán que superar toda clase de pruebas. Finalmente atraviesan corriendo “las puertas del horror”, tienen que superar el fuego y el agua y son acogidos en el círculo de los “iniciados”.

También Papageno encuentra la suerte en el amor, el es llevado con Papagena y los dos serán una pareja de amantes. ¿Y la reina de la noche? Ella fue aniquilada cuando intentaba destruir el templo de Sarastro. “Los rayos del sol expulsan a la noche…”

Pensamiento humanista versus ópera cómica

“La flauta mágica” de Mozart se presenta, vista superficialmente, como una ópera vienesa típica, encantadora y cómica, pero esta obra representa mucho más.
Con la victoria de lo bueno sobre lo malo, las serias escenas de coros de sacerdotes que recuerdan a las reuniones de los masones, y con una escenificación inusual para el público de aquellos tiempos, “La flauta mágica” de Mozart contiene mucho del pensamiento humanista. La clara elevación de este género con ideales humanista-masónicos en un principio no fue muy bien recibida por los ciudadanos sencillos de Viena, y, por lo tanto, el éxito de la obra al principio fue muy modesto. La reservada acogida de la obra dio paso a un éxito que crecía constantemente. Fue evidente que esta ópera de Mozart también necesitó su tiempo para poder ser completamente apreciada en su abundancia temática y en su profundidad…


Wolfgang Amadeus Mozart vive todo esto ya resignado. Nuevamente sus contemporáneos son incapaces de considerar y valorar su genialidad. Sus fuerzas vitales están ya muy deterioradas, él está derrumbado y siente que… “pronto será excluido de la música”.

En medio de los trabajos de composición de “La flauta mágica” se presentaron otros dos nuevos encargos que Mozart aceptó. Para un cliente desconocido debe componer un réquiem y una ópera con motivo de la boda de Leopold II en Praga: “La clemencia de Tito”.