Múnich, Augsburgo, Mannheim… y el primer amor

No mereció la pena: En busca de un puesto de trabajo con su madre Anna Maria Mozart

 

Wolfgang Amadeus Mozart con su hermana Maria Anna y su padre Leopold, colgado en la pared se encuentra un retrato de su madre Anna Maria, ya fallecida

Pintura al óleo de Johann Nepomuk della Croce (1736–1819) realizada en 1780/81 (Fundación internacional Mozarteum de Salzburgo) Fuente: Wikimedia
1777
Salzburgo
Anna Maria Mozart

Anna Maria Mozart

Pintura al óleo de Rosa Hagenauer-Barducci (1744–1809) realizada alrededor del año 1775 (Fundación internacional Mozarteum de Salzburgo) Fuente: Wikimedia

Wolfgang Amadeus Mozart tenía 21 años. Era un muchacho joven seguro de sí mismo y experimentado en busca de su lugar en la vida. Su padre Leopold que tuvo que permanecer en Salzburgo al servicio de Colloredo, mandó a su esposa Anna María a acompañar a su hijo en el viaje para buscar un trabajo. Durante el viaje ambos llevaron una buena vida, pero no encontraban un puesto de trabajo, Mozart le escribió a su padre describiendo su situación: “Vivimos como los reyes” y “Yo ya estoy más gordo”. Desde Múnich, el viaje continuó hacia Augsburgo y Mannheim, donde Wolfgang dio conciertos y obtuvo beneficios, pero no el objetivo deseado. Wolfgang era muy exigente consigo mismo, y no tuvo una vida fácil, era un mozalbete no muy refinado que siempre metía la pata. Su sorprendente infancia le marcó con un grado determinado de arrogancia y soberbia, no era precisamente el modelo de artista honorífico de la corte de la época.

¿Cuánto cuesta el mundo?

Wolfgang disfrutó de la vida, incluso sin un puesto de trabajo fijo.
Anna Maria Mozart volvió de regreso a Salzburgo. Wolfgang debía viajar a parís y presentarse en la corte. Allí conoció a su gran amor: Aloysia Weber, la hermana de la que más tarde sería su esposa. Mientras que su padre está en Salzburgo muy enfadado, Mozart disfruta de la libertad y en lugar de viajar a París, viaja de gira a La Haya con la familia Weber. ¡Leopold Mozart está enfadadísimo con su hijo!, porque en lugar de encontrar de una vez un puesto de trabajo en París y apoyar a su familia, se dedicó a divertirse con la hija soltera de una familia de músicos pobres a la que incluso ayudaba económicamente. Leopold Mozart mandó a su esposa Anna Maria Mozart para intentar arreglar la situación…