¿Quién me quiere?

Wolfgang Amadeus Mozart: un hombre joven se independiza

Audiencia concedida a Mozart por el emperador Franz I. Stephan y Maria Theresia en el palacio de Schönbrunn el 13 de octubre de 1762

Pintura al óleo de Eduard Ender (1822–1883) realizada en 1869 (Fundación internacional Mozarteum de Salzburgo) Fuente: Division of Rare & Manuscript Collections, Cornell University Library
1772-1776
Salzburgo
 Hieronymus Colloredo, último conde arzobispo de Salzburgo

Hieronymus Colloredo, último conde arzobispo de Salzburgo

Pintura al óleo (Museo de Salzburgo), realizada a fines del siglo 18. Fuente: Wikimedia

Durante su viaje por Italia, la familia Mozart cosechó muchos éxitos. De regreso de su gira por Italia, el propósito de Mozart fue el de consolidarse también como gran compositor y músico en su país. Pero allí, no se esperaba a un joven, Wolfgang Amadeus Mozart, que resultaba demasiado seguro de sí mismo y que se había convertido ya en un hombre joven y pequeño que no era demasiado atractivo.

Un arzobispo real nuevo, Hieronymus Graf Colloredo, gobernaba Salzburgo con una política especialmente ahorrativa. Después de que Mozart compusiera para él “El sueño de Escipión”, fue nombrado maestro arzobispal de conciertos con un sueldo anual de 150 florines. Este sueldo no era demasiado alto, por lo que la familia Mozart seguía abierta a otras perspectivas y a otras ofertas. En el siguiente viaje a Milán que Mozart realizó motivado por un encargo que recibió para la composición de la ópera “Lucio Sila”, tampoco consiguió el deseado puesto de trabajo.

En busca de un estilo musical propio

Su estancia en Viena le provocó nuevas decepciones en lo relacionado con el puesto de trabajo, pero Wolfgang Amadeus Mozart siguió desarrollándose como persona y como músico. Allí conoció las obras de Antonio Salieri y de Joseph Haydn y escribió su primer concierto para piano. A la edad de 20 años ya contaba con más de 300 composiciones y una ópera “La falsa jardinera”, que fue escrita para el príncipe elector de Bayer. Pero todavía se sentía preso de su puesto de trabajo en Salzburgo con Colloredo.

Wolfgang Amadeus Mozart era una persona demasiado segura de sí misma como para aguantar toda esta situación mucho más tiempo. La situación con su patrón se agravó y se produjeron desavenencias, por lo que Colloredo optó por despedir a Mozart en el año 1777. Con 21 años Mozart inició otro viaje, esta vez en compañía de su madre…