Llegó al fin de su vida…

La muerte de Mozart el 5 de diciembre de 1791 se presentó de una forma completamente inesperada

El entierro de Mozart

Litografía de Joseph Heicke (1811–1861) realizada alrededor del año 1860 (Biblioteca de la universidad de Salzburgo) Fuente: Wikimedia
1791
viena
Fotografía de la tumba de Mozart en el cementerio de Sankt Marx de Viena captada durante la floración de los árboles de lilas

Fotografía de la tumba de Mozart en el cementerio de Sankt Marx de Viena captada durante la floración de los árboles de lilas

Fuente: Wikimedia

En los últimos días de su vida Mozart siguió trabajando en la composición de su obra “Réquiem” con mucho esfuerzo y con la ayuda de su alumno Franz Xaver Süßmayer. Mozart no pudo terminarla. Los últimos compases musicales fueron compuestos por su alumno Franz Xaver Süßmayer.

La tarde del 4 de diciembre: Mozart se encontraba muy mal, tenía muchísima fiebre y deliraba. Cuando el médico le hizo una sangría y le colocó una compresa fría en la frente, Mozart se desmayó. A la una de la mañana del 5 de diciembre de 1791 Mozart murió de una forma repentina y completamente inesperada. Constanze estaba rota de dolor. Sus amigos se ocuparon del entierro. Después de su muerte, su cuerpo fue introducido en un barato ataúd de pino y fue bendecido rápidamente en la calle que hay junto a la catedral de San Esteban de Viena. Desde allí fue llevado sin ningún cortejo fúnebre o acompañamiento al cementerio de St. Marx, situado en las afueras de la ciudad. Solo el enterrador estuvo presente cuando el cadáver de Mozart fue envuelto en una sábana y enterrado en una tumba simple compartida junto a otros cinco cadáveres. El sitio exacto no se conoce. Un monumento erigido en el cementerio vienés de St. Marx muchos años después de la muerte de Mozart, conmemora la figura del gran compositor y músico de todos los tiempos.

Digresión sobre el ordenamiento de los enterramientos en la Viena de Joseph II

Fue mucho lo que se escribió, y también será mucho lo que se escribirá, a cerca de este indignante y miserable entierro de Wolfgang Amadeus Mozart(comparándolo con las costumbres actuales). Casi siempre se pasa por alto que este tipo de enterramientos eran absolutamente normales en tiempos del emperador Joseph II. Para el emperador los caros y opulentos enterramientos de la cultura vienesa habían sido una gran molestia y con su nuevo orden para los enterramientos prohibió a sus súbditos la tan amada pompa que hasta que él llegó al trono se venía realizando. Los cuerpos no podían ser ni siquiera enterrados en un ataúd, tan solo podían llevarse dentro del ataúd hasta el lugar del enterramiento. Además se enterraban siempre cinco cuerpos en una misma tumba, lápidas y flores estaban prohibidas.